Abogado exprés

Recuerdo aquellas ocasiones en que salía de la sala un agente judicial y me decía el magistrado quería hablar conmigo. Yo creía que se me convocaba para tratar algún pormenor de mi juicio, pero no era así, ya que Su Señoría lo que imploraba era mi asistencia a un acusado cuyo letrado de oficio no se había presentado. Hombre… ya que uno se ha desplazado hasta el Prado y tiene la toga puesta, por qué no hacer doblete. Generosamente, me ofrecían el voluminoso expediente y me proveían con esclarecimientos para mejor versarme. Poco importaba que la pena solicitada llegara a los cinco años y que no tuviese tiempo para prepararme una defensa. Por supuesto, siempre he rechazado estas proposiciones judiciales.

De forma parecida fue tratada una abogada de mi Bufete el pasado Miércoles en un Juzgado de Menores. Se enteró del juicio la tarde antes, cuando no hacía ni 24 horas que nos habían contratado los padres. Al serle expuesta la circunstancia al juez y solicitar la suspensión, éste respondió: ¡Tome usted el expediente y tienen una hora para estudiárselo! No le afligía que el tomo ocupase más de 200 páginas, que no se pudieran practicar pruebas que podían llevar a una eximente, o que aún no conociésemos a nuestra joven cliente. ¡Había que celebrar! Pues no: la letrada rehusó el expediente que le era ofrecido y, finalmente, el juez suspendió.

El correo de Andalucía,22 de mayo de 2007.

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