Absoluciones y condenas

La Duquesa de Alba ha sido absuelta de una falta de injurias a sindicalistas. El dueño de un bar ha sido eximido de sendas faltas de vejaciones y amenazas a una pareja de homosexuales. Y un médico y otros empleados han sido condenados por un delito de omisión del deber de socorro. Son sólo tres ejemplos de sentencias recaídas en la jurisdicción penal de nuestra ciudad en los últimos días. Y, con toda seguridad, antes de conocerse los respectivos fallos, ya habían sido condenados los hoy inocentes y absueltos los hoy culpables, por ciudadanos que charlaban en la barra de un bar o por el taxista que conversaba con su cliente mirándole por el espejo retrovisor.

Claro, que también hay que tener en cuenta que las sentencias mencionadas se han dictado en primera instancia. Lo que quiere decir, que no son firmes y podrían ser revocadas por un tribunal superior. Por eso, creo que esto nos debe de llevar a pensar que la justicia es más complicada de lo que parece y que la interpretación del derecho es tan compleja como el propio ser humano. Muchas veces, olvidamos el derecho a la presunción de inocencia o el principio in dubio pro reo (en la duda, a favor del acusado). Y juzgamos sin conocer los hechos y pruebas o sin valorar la vulneración de los derechos fundamentales. Menos mal, que los jueces no.

 

El correo de Andalucía,30 de octubre 2006.

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