Libertad y seguridad

Más de una vez me ha venido a la memoria aquella explicación de mi profesor de filosofía, cuando afirmaba que la libertad y la seguridad son las dos caras de una misma moneda. Decía que si reforzamos una la otra se verá debilitada.

Tuve que bajar de un taxi en la Plaza de Cuba, debido al corte de tráfico efectuado por la Policía. Me explicó el conductor que habían atracado un banco. Después, oyendo las noticias, supe que había sido un robo con violencia en una vivienda de la calle Génova. Y que los delincuentes habían huido de la “jaula” que le habían preparado los agentes. Pues bien, a mi me parece que puede aumentar la seguridad sin que, a la vez, se restrinja la libertad. Porque haya más policías en la calle no se van a mermar nuestros derechos: al contrario, se pueden ver fortalecidos. Sin embargo, en esta ocasión, la parafernalia montada alrededor del edificio sirvió para poco.

Me gustaría saber qué trámites se siguieron desde que se denunció el hecho hasta que los cuerpos de seguridad llegaron al lugar ¿Se actuó con la suficiente rapidez? ¿Se entretuvo al denunciante en el teléfono? Lo digo, porque yo he llamado al 112 más de una vez, cuando he visto una agresión en la calle, y me han enredado preguntándome sobre detalles, en vez de llamar inmediatamente la operadora a los agentes para que se personaran donde hacían falta. En una democracia, se puede aumentar la eficacia de las fuerzas de seguridad, ganando los ciudadanos más libertad. Eso sí, respetando los derechos de los ciudadanos.

El Correo de Andalucía, 6 de febrero de 2006

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