Principales errores que cometen los abogados al interrogar (I)

¿Cuales son los principales errores al realizar un interrogatorio?

Frecuentemente  encontramos en las salas de vistas a abogados que suelen cometer errores a la hora de realizar un interrogatorio tanto al acusado como a testigos y peritos. Ya sea en juicios penales o pertenecientes a otra jurisdicción como la civil, contencioso-administrativa o laboral, en ocasiones los letrados erran en el planteamiento de las preguntas que van a formular, de forma que esto genera un riesgo en la estrategia de defensa a seguir.

A continuación detallo cuáles son los principales errores que cometen los abogados al interrogar.

Afirmar en vez de interrogar

Uno de los errores que habitualmente se cometen se basa en la mala costumbre que tienen algunos abogados y fiscales de afirmar en lugar de preguntar, una equivocación que puede conllevar el riesgo de que el Juez nos compela a formular la pregunta en lugar de dar por sentado un determinado hecho o suceso. En ese sentido, el sujeto que debe afirmar o negar es el interrogado y no el abogado ni el fiscal.

Tener escritas literalmente las preguntas

Otro aspecto a tener en cuenta es el hecho de tener recogido en nuestros apuntes las preguntas tal y cómo las vamos a formular. El error estriba en que la respuesta que obtengamos por parte del acusado o testigo quizás no sea la esperada y necesitemos formularla de una manera distinta a como la teníamos anotada. Por este motivo, es fundamental desarrollar una faceta: saber improvisar.

Lo recomendable es acudir a la sala de vistas con un cuadrante o esquema con los datos de los acusados, testigos y peritos junto con una serie de anotaciones referentes a cada uno de estos que nos orienten acerca de cómo llevar a cabo el interrogatorio.

Preguntar sin tener ‘asegurada’ la respuesta

La formulación de preguntas a sujetos que no sean nuestro defendido o testigos propuestos por nosotros en algunos casos puede conllevar que la respuesta que recibamos no sea la pretendamos obtener, aunque podamos prevenirla en determinados situaciones.

En ese sentido, puede ser aconsejable no formular la pregunta que tenemos pensada y obtener una respuesta desfavorable, puesto que se puede dar el caso que desbarajuste la defensa o acusación.

Repetir preguntas 

La repetición de preguntas a la hora de interrogar en ocasiones puede producir dos efectos negativos: en primer lugar, que Su Señoría nos reproche tal reiteración y, en segundo, que obtengamos una respuesta que no satisfaga nuestras pretensiones como la primera. En este sentido, en el caso de que necesitemos incidir en un aspecto concreto, lo recomendable es realizar la misma pregunta pero de manera diferente (siempre que el Juez nos lo permita).

No mirar al interrogado

Otro error que se comete al interrogar es no mirar al interrogado cuando éste se encuentra declarando. Prestar atención a la persona que está siendo interrogada demuestra el respeto que tenemos hacia esta y no genera en ella una sensación de superioridad o altivez por nuestra parte.

De esta forma, nuestra intervención en un juicio debe asentarse sobre el respeto hacia todas las personas presentes en la sala y, en especial,  aquellas de las que necesitemos obtener una respuesta favorable acorde a nuestra estrategia desarrollada.

No emplear el tono adecuado

El tono que empleamos a la hora de interrogar en un juicio puede variar según la situación. En ocasiones puede ser  ser más comedido y en otras, según la circunstancia, más impetuoso. Por lo tanto, un aspecto fundamental que debemos tener en cuenta en el momento del interrogatorio es la adaptación de nuestro lenguaje y la forma en la que nos dirijamos al interrogado.

Por este motivo, basándonos siempre en el respeto que debe existir a lo largo del interrogatorio, es recomendable emplear un tono más enérgico cuando el acusado o testigo se contradiga, ya que puede influir en la valoración que haga el Juez de cara a tomar una decisión respecto a sus respuestas.

Luis Romero
Socio Director de Romero Abogados
Presidente de la Asociación Española de Abogados Penalistas

 

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